El Ejército australiano reconoce haber cometido crímenes de guerra en Afganistán

El jefe de las Fuerzas de Defensa de este país, Angus Campbell, pide perdón al pueblo de Afganistán

La comisión especial designada por el Gobierno de Australia para investigar la labor del Ejército durante su participación en la guerra de Afganistán (2001-2014) ha revelado que al menos 39 civiles fueron «asesinados ilegalmente» por las tropas australianas y se han aportado pruebas de un «historial vergonzoso» de algunos de sus efectivos, que vendrían a corroborar los rumores sobre crímenes de guerra cometidos.

Soldados de élite australianos asesinaron a 39 civiles y prisioneros afganos, ninguno de ellos en incidentes «bajo la presión del combate» y muchos como parte de rituales de iniciación de nuevos soldados, según un informe presentado este jueves por el jefe de las Fuerzas de Defensa de este país, Angus Campbell. «Al pueblo de Afganistán, y en nombre de las Fuerzas de la Defensa australiana, le pido perdón sinceramente y sin reservas por cualquier crimen cometido por soldados australianos», dijo Campbell, al presentar el esperado informe, elaborado por el Ejército tras una serie de denuncias que inicialmente el gobierno intentó acallar.

El informe final, de 465 páginas y con varias secciones censuradas por razones legales, aborda los presuntos crímenes de guerra cometidos por sus soldados en Afganistán entre 2005, año en que Australia reforzó su presencia militar en ese país, y 2016, cuando se ordenó la investigación.

Los investigadores también piden que la Policía Australiana investigue a 19 soldados de cuerpos de élite por su participación en 23 incidentes sobre los que existe «información creíble» de que violaron las leyes internacionales de guerra y las leyes humanitarias sobre el trato a los no combatientes.

Código de silencio

El texto revela que los asesinatos ilegales, en su mayoría perpetrados en 2012 y 2013, no se produjeron «bajo presión en el fragor de la batalla», y que incluso algunos de los comandantes de las patrullas australianas obligaron a los soldados más jóvenes a matar a prisioneros afganos en rituales de iniciación.

La investigación indica que tras las ejecuciones extrajudiciales se colocaron armas, municiones u otros equipos de combate junto a los cadáveres para presentarlos en fotografías como blancos legítimos y encubrir las atrocidades. El documento apunta que los soldados de bajo rango sufrieron en algunos casos intimidaciones o descrédito para impedir que denunciasen los crímenes y veían a los comandantes de sus patrullas, generalmente sargentos o cabos, como una especie de semidioses.

En su rueda de prensa, Campbell aceptó todas las recomendaciones del informe, que incluyen derivar los casos de presuntos delitos a la oficina especial, creada la semana pasada por el gobierno australiano, para buscar el procesamiento de los responsables. El jefe del Ejército también anunció que pedirá al gobernador general de Australia que retire las condecoraciones a los presuntos criminales que las recibieron por sus servicios al país.

Ejecuciones extrajudiciales

Aunque el informe hecho público aborda los 57 incidentes que habían sido denunciados, no especifica las identidades de los perpetradores, las víctimas o los lugares en que ocurrieron estos asesinatos ilegales. Sin embargo, los hechos se conocen gracias a informantes y a la prensa, que los ha estado divulgando desde 2016, año en que la investigación de la socióloga militar Samantha Crompvoerts sirvió como uno de los detonantes para el proceso que ha culminado en el informe. Crompvoerts denunció incidentes en los que soldados de élite interrogaban a hombres y jóvenes afganos, los ataban y torturaban.

Después de que los militares abandonaban los pueblos de las víctimas, éstas «eran halladas muertos, con disparos en la cabeza y algunas veces vendados y degollados», según un documento publicado en el portal del Parlamento australiano.

Con información de efe

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